¿Cómo perder el miedo a viajar solo? (Parte I)

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Me subo al tren sin ver para ningún lado y, apenas me siento, apoyo la frente contra la ventanilla para que el mareo se me pase, aunque sea un poquito. Al menos, siento que necesito la estabilidad de un pinche vidrio, cuando todo a mi alrededor luce tan desconocido y tan vertiginosamente impredecible. Lo cierto es que estoy tan, pero tan cagada del pavor, que siento como si mi cuerpo fuera un pedazo de papel, a completa merced de los vientos huracanados del miedo. De feria, también siento (y digo “siento” porque nada de esto es racional en realidad) que todos los demás pasajeros del tren me observan, como si mi soledad fuera tan grande como un pararrayos que no pudiera pasar desapercibido, cuando en realidad no puede pasar desapercibido, pero para mí.

Esa fue la primera vez que viajé sola a Bélgica, en el año dos-mil-qué-te-importa.

Yo, en el año 2000-qué-te-importa durante mi primer viaje sola (la foto no es en Bélgica, es en Holanda, pero fue la única que encontré de esas épocas, cuando el revelado en una hora era visto como lo máximo en fotografía.

Yo, en el año 2000-qué-te-importa durante mi primer viaje sola (la foto no es en Bélgica, es en Holanda, pero fue la única que encontré de esas épocas, cuando el revelado en una hora era visto como lo máximo en fotografía.

Desde entonces, aunque yo misma siempre he dicho  (y lo digo hasta la fecha) que a mí no, NO, NO, NO me gusta viajar sola,  he viajado por más de 55 países sin absolutamente ninguna compañía; si acaso con un montón de santos a los que le reza mi mamá cada vez que me voy y que son amigos de ella.

Sin embargo, cómo vencer el miedo a viajar solo es algo muy difícil de aconsejar, porque el miedo es tan subjetivo como cualquier experiencia humana. O sea, a mí me dan miedo cosas que apuesto que a ustedes no, como los temblores o la gente con cabeza de animal. Entonces, al ser algo tan subjetivo, es muy difícil para mí dar consejos de cómo superarlo, si no conozco la historia personal de cada quien que le hace pensar que viajar sin nadie es tan aterrador como lo es para mí esta foto:

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A esto me refiero con gente con cabeza de animal. Básicamente me ATERRA ver gente sin cabeza,  o  con más cabezas de la cuenta, o con una cabeza que no les corresponde. Con un gran esfuerzo, publico esta foto, a modo de ilustración de la absurdidad de los miedos y como terapia de exposición que ya sé que NO funciona.

Lo único que puedo hacer, por lo tanto, es brindar mi experiencia personal acerca de cómo perder el miedo a viajar solo. Y es que al fin y al cabo eso es Sobre el caballito: un blog de viajes personal, lo único que puedo ofrecerles a otros seres humanos que, como yo, viven con sus miedos dentro de este hermoso planeta que vale tanto la pena recorrer.

Por lo tanto, aquí les dejo unos tips de cómo yo a veces me terapeo para que mi miedo se calle. Espero que les sirva y que, con el tiempo, puedan ustedes quedarse únicamente con la adrenalina de viajar hacia lo desconocido, la misma que siento yo ahora cada vez que viajo y que ya no me hace temblar más que de pura emoción:

En Mongolia, en el desierto de Gobi y, de feria, en el país menos densamente poblado del planeta.

En Mongolia, en el desierto de Gobi y, de feria, en el país menos densamente poblado del planeta.

1.Transformá el miedo en un puente

La gran mayoría de nuestros miedos es porque no sabemos qué putas va a pasar cuando demos ese paso que tanto nos cuestionamos. Subir a la montaña rusa, casarse, ir al dentista, viajar… No saber, en fin, con plena y absoluta certeza, cómo terminará la historia. Más si tenemos, como único personaje, a nuestra solitaria y triste figura.

Pero, ¿qué pasaría si pudiéramos acceder a las páginas finales del capítulo y leer: “Y fuiste feliz para siempre”? Entonces nos lanzaríamos sin más por aquello que se encuentra al otro lado de ese abismo llamado miedo, ¿cierto?

Una vez vi un estudio en que ponían a bebés de distintas edades a gatear sobre un vidrio grueso, para que atravesaran el vacío de un punto A hacia un punto B. En el punto B había, como premio a semejante osadía infantil, un juguete y la madre del niño. Lo interesante es que, a pesar de ser tan pequeños, los niños no se atrevían a cruzar sobre el vidrio e ir por el juguete, a menos que la madre estuviera sonriendo del otro lado.

Lo mismo pasa con viajar solo: queremos el juguete, ese destino que siempre hemos soñado, llámese torre Eiffel, desierto de Atacama, ciudad de Petra o _____________ (rellene el espacio en blanco con su destino favorito).

Pero no nos atrevemos a cruzar sobre el vidrio, sobre nuestro miedo, porque no vemos a nadie sonriendo al otro lado. Por el contrario: accidentes, atentados terroristas, payasos que atacan de forma random o ___________  (rellene el espacio en blanco con su miedo favorito) nos alejan de todo aquello que realmente queremos.

En India, uno de los juguetes a los que más les traía ganas, pero que más me asustaban. Templo Dorado, Amritsar.

En India, uno de los juguetes a los que más le traía ganas, pero que más me asustaban.
Templo Dorado, Amritsar.

Sin embargo, en mi experiencia, de los dos mil y pico de días que llevo de viaje en mi vida, podría decir que poniéndole mucho, quizás 50 de ellos la pasé realmente mal, en especial por haberme enfermado (y eso que tomemos en cuenta que la salud es susceptible de cagarse en cualquier lado; que lo diga yo, que vine a Costa Rica luego de dos años de viaje sin mayores incidentes para quebrarme la nariz en mi propia ciudad de la forma más sin gracia). Eso me deja, por lo tanto, con solo un 2,5% de mi tiempo total de viaje en modalidad “semitragedia” contra un 97,5% en que todo salió, quizás no perfecto, pero aceptablemente bien.

Pero, si no me crees, averiguá entonces con gente que ya ha estado en un destino específico si es seguro o no viajar ahí solo. Y si no conocés personalmente a nadie, NO es excusa: hoy en día existen foros, redes sociales o blogs como este que te pueden decir si un país, ciudad, aldea o lo que sea representa algún peligro con base en la experiencia y no en tu imaginación.

En fin, dejá que esas personas que ya han viajado solas se conviertan en la cara de tu mamá diciéndote que al otro lado del vidrio no hay nada qué temer y aprendé a creerles más que a las voces en tu cabeza y (esto es importantísimo) más que a las noticias.

África es un continente que típicamente te venden como peligroso para mujeres viajando solas. No dudo de que algunos países lo sean, pero muchos otros no. Además, se les olvida decirte que ahí están los mejores atardeceres del mundo. Maputo, Mozambique.

África es un continente que típicamente te venden como peligroso. No dudo de que algunos países africanos sean peligrosos, pero muchos otros no. Además, se les olvida decirte que ahí están los mejores atardeceres del mundo. Maputo, Mozambique.

Por cierto, aquí quiero detenerme un toquecito con el tema de las noticias, que exponen el mundo como un lugar casi tan peligroso como el universo posapocalíptico de The Walking Dead o el imaginario y sangrientamente medieval de Game of Thrones.

Y es que las noticias son medio engañosas porque te hacen creer que hechos casi siempre aislados son el reflejo total del mundo, cuando en realidad las noticias son noticias justamente por eso: porque son hechos inusuales, chocantes, insólitos que captan la atención, la gran mayoría de las veces porque casi nunca pasan.

Por ejemplo, las dos mochileras argentinas quienes lamentablemente fueron asesinadas en Ecuador  aparecieron mucho más en las noticias que los centenares de mochileras que viajan cada año no solo por Ecuador, sino por todo el mundo, sin ningún problema grave. Y es que imagínense qué poco vendible y hasta aburridillo sería publicar todos los días, en medios de comunicación por toda Latinoamérica, cada vez que alguien concluyese felizmente un viaje por Ecuador.

En ese caso, lo cierto es que si te da miedo viajar a Ecuador con base en esa noticia, estás ignorando, por tanto, los miles de rostros sonrientes de quienes sí tuvieron una experiencia positiva y que, desde el otro lado del abismo del miedo, te dicen que podés cruzar sin mayores contratiempos.

¿Es lógico no hacerlo y quedarse estancado solo por los casos que son tan inusuales, chocantes e insólitos que ameritan salir en las noticias? No, ni siquiera matemáticamente tiene sentido y eso que las matemáticas y yo no somos amigas, pero en este caso les doy la razón a las muy hijueputas.

América Latina es otro destino que se vende como peligroso según las noticias. Nunca he tenido ningún incidente ahí hasta el momento. Cusco, Perú.

América Latina es otro destino que se vende como peligroso según las noticias. Nunca he tenido ningún incidente ahí hasta el momento. Cusco, Perú.

Las probabilidades, de hecho, son más grandes de que el final de ese viaje que tanto deseás hacer sea un final feliz, ese que si lo supieras antes de leerte todo el libro, no dudarías en ir hacia él.

Obviamente, no se trata tampoco de ignorar el sentido común y de lanzarse al vacío sin vidrio, pero si está ahí y se puede, ¿por qué no hacerlo? ¿Únicamente por qué estás solo? ¿Acaso pensás viajar todo el tiempo con Batman, la Mujer Maravilla, el Chapulín Colorado o ___________  (rellene este espacio en blanco con su superhéroe favorito) para que sea capaz de salvarte de todos y cada uno de los peligros?

Ni picha. Ni falta que hace ser superhéroe. Basta con volver a ser el bebé que ve puentes donde otros solo ven vacíos.

Lo que todavía no supero de viajar sola es tener que tomarme las fotos solas. Esta fue una guava histórica de autorretrato sin ningún otro turista, en un lugar que siempre está lleno de gente. Efeso, Turquía.

Lo que todavía no supero de viajar sola es tener que tomarme las fotos yo solita. Esta fue una guava histórica de autorretrato sin ningún otro turista, en un lugar que siempre está lleno de gente. Efeso, Turquía.

2. Hacé de lo desconocido lo conocido

Cuenta la leyenda (ejem… perdón, la ciencia) que todos los “peros” para no viajar vienen del lado izquierdo de tu cerebro: el racional.

Ahora, el hecho de que sea el “racional” no quiere decir que el mae siempre tenga la razón dentro del cráneo. Es “racional” porque se basa en la experiencia que has tenido para indicarte qué se debe hacer para mantenerte sano y salvo. Así es cómo tu cerebro se encarga de tu supervivencia. Te dice: “Aquí ya comprobaste que podés sobrevivir. Hay agua, techo, comida…#TodoBien”. Y, para que no te salgás de ese perímetro de invulnerabilidad, te enviará señales de alerta ante cualquier plan de romper esa pacífica hegemonía.

Sin embargo, el planeta está LLENO de otros lugares donde cientos de millones de personas tienen el mismo chip implantado en su lado izquierdo del cerebro que les dice que esos lugares son seguros. Hay filipinos que creen que ese lugar es Manila. Y hay rusos que creen que ese lugar es Siberia. Y hay esquimales que creen que ese lugar es el Ártico. De la misma manera, capaz que mucha gente cree que Costa Rica es un reino selvático indomable donde las posibilidades de supervivencia son casi nulas y no vienen. ¿Y qué les diríamos nosotros si  nos preguntaran si pueden venir? “Diay, compas, aquí está tuanis la vara. ¡Lléguense!”

Porque eso es lo conocido.

¿Qué pasa si te aventurás a pasar vos también un tiempo en Manila, en Siberia o en el polo norte? Pues que el lado izquierdo de tu cerebro, con los días, recibirá las señales de que ahí también es posible sobrevivir y  aprenderá que ese sitio también es seguro. Recibirá, en fin, la experiencia y te dará el hashtag #Todo bien porque esos lugares dejarán, en fin, de ser desconocidos.

Yo en Siberia. #TodoBien. Irkutsk, Rusia.

Yo en Siberia. #TodoBien. Irkutsk, Rusia.

En mi experiencia personal, esa es uno de los aspectos que más disfruto de viajar: cómo poco a poco el mundo se convierte más y más en mi hogar.

La primera vez, por ejemplo, que fui a Berlín, la pasé fatal. Sentía que la ciudad me tragaba, me perdí con el bus y hasta me salió una serpiente (sí, en plena capital alemana). Hoy, cuando llego a Berlín, yo siento que llego a casa. Lo mismo me pasa con lugares que me resultaron más disonantes, como Beijing o incluso Delhi, donde me dio el primer ataque de pánico en mi vida.  Ahora, el lado izquierdo me dice cuando llego ahí: “Ya sabés que aquí vas a sobrevivir. #TodoBien”. Porque lo desconocido se ha vuelto conocido.

China para mí siempre será como otro planeta, pero al menos ya es planeta conocido. Plaza Tiananmen, Beijing.

China para mí siempre será como otro planeta, pero al menos ya es planeta conocido. Plaza Tiananmen, Beijing.

Lo único que debés hacer es dar el primer paso. Eso te garantizo que te dará la suficiente confianza para seguir con el siguiente. Y con el siguiente y con el siguiente y con todos los que te hagan falta para convertir a este enorme planeta en tu hogar porque, justamente, eso es lo que es: TU hogar.

Y no, NO necesitás a nadie más para hacerlo. Porque hay filipinos que caminan solos por Manila, rusos que caminan solos por Siberia y ticos que caminan solos por San José. ¿O es que vos nunca has caminado solo por tu propia ciudad? ¿Y viste que no te pasó nada?

Porque es lo conocido.

En vista de que esta entrada me está quedando monstruosamente larga y no quiero espantarlos, dividí este artículo en 2. La parte II la encontrás AQUÍ.

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15 Comments

  1. Hola! Excelente articulo y totalmente de acuerdo 🙂 tambien desde la perspectiva personal, y ligado a lo que vos decis, el miedo le da a uno por lo desconocido, como cuando uno llega a un examen sabiendo un poco menos que cero… por eso al menos a mi me ayuda simplemente hacer la tarea, averiguar como me voy a mover, si puedo comer en la calle, si el agua es potable, etc… todas esas cosas hacen que el lugar se vuelva “familiar” y hay menos miedo 🙂

    • “Información es poder”. Muy acertado tu comentario, Rainiero: cuanto más lees de un lugar, más conocido se vuelve y menos miedo da. ¡Gracias por el aporte y por leer! Abrazote 🙂
      Por cierto: yo también le llamo “hacer la tarea” a esa investigación previa, jajaja 😉

  2. Excelente artículo, me encanta, solo he viajado a Estados Unidos y siempre acompañada, pero quiero aventurarme a otros rumbos y no siempre hay quién se apunte a esos viajes, lo que me ha detenido es la barrera del idioma, cómo resolves moverte entre tantos países y poder comunicarte?? Consejos al respecto?

    Un abrazo

    • ¡Hola, Laura! Para mí el inglés es importantísimo porque, nos guste o no, es el común denominador en muchos países (aunque obviamente también hay otros muchos países en que no te sirve para casi nada). :p Por suerte, en la era de la tecnología que vivimos, contamos con Google translator offline. Ayuda bastante, aunque yo prefiero muchas veces, por puro masoquismo y si no me urge, intentar comunicarme por señas, invento comunicacional de la humanidad desde tiempos remotos. En fin, ojalá y te aventurés por otros rumbos. ¡Abrazo y mil gracias por leer! 🙂

  3. Muy bueno y totalmente de acuerdo… He viajado sola y gracias a Dios nada me ha ocurrido. Claro, quería ir próximo Febrero a Turquía y me han recomendado q no!!!

    • ¡Hola, Cristina! Yo en lo personal no descartaría Turquía. Una vez más, las noticias nos espantan con atentados que han ocurrido ahí últimamente, pero la gran mayoría de los días la gran mayoría de los turcos, en un país de casi 80 millones de personas, siguen vidas total y absolutamente normales. Uno se puede morir hasta cayéndose de la cama (nunca se me olvida que así se murió el esposo de una profesora mía del colegio: se levantó de la cama una mañana muy rápido, se mareó, se cayó y pegó la cabeza en la mesa de noche… así de triste y simple).
      Por eso mismo, uno nunca sabe. En lo personal, yo elegiría ir a Turquía y vivir sin miedo, pero es tu decisión siempre, de nadie más.;)
      ¡Abrazo y gracias por leer!

  4. Hey que chiva artículo lo disfrute mucho, Aún no he tenido la valentía de aventurarme sola. Pero espero hacerlo. Tal ve iniciando con un país de América que sea más como en casa. El año pasado tuve la oportunidad de ir a europa con una amiga, el reto fue que era el primer viaje de ella y mi primero a Europa. Definitivamente valió la pena. E igual el tema del idioma puede ser una barrera pero al final nada que unas cuantas señas y unas palabras no puedan solucionar.

  5. Hace poco comencé a leerte. Hacés dos de las cosas que más me gusta en la vida: viajar y escribir. Algún día retomaré mis estudios enfocándolos en aprender a escribir, pero más que todo, aprender a expresar mejor las emociones.
    Lo de viajar pues he hecho apenas un poco por aquí y por allá, lo usual de alguien con cierta libertad de tiempo y dinero para poder lograrlo. Sin embargo mi esposo y yo digamos que nos estamos preparando para un proyecto de viaje de verdad: recorrer Suramérica en vespa. En este momento nos encontramos probando parte del equipo, acampando junto a un río en Vainilla, Puntarenas. Desde ahí te escribo mientras el río suena y mis dos fieles zaguatas duermen a mis pies.
    Ya está la mayoría del equipo y toca perfeccionar la andada en moto. Eso es la parte fácil. Viene lo difícil: ponerle fecha y despegue a la vara.
    Porque ahí está el meollo del asunto. Comenzar a cerrar llaves: dejar de comprar chunches, la cocina ya hay dos discos que no le funcionan, después de 15 años creo que ya pide cambio, pero no sucederá. ¡Y lo ricas que me quedaban las salchichas hervidas a fuego lento!
    A ver, volviendo al tema central. ¡EL MIEDO! Si, ese miedo de si estás haciendo lo correcto, si lo que planeás es una irresponsabilidad, que si al final el proyecto no era lo que esperabas, volver a comenzar de nuevo al regresar, etc. Toda esa mierda, vos mejor que nadie sabés, con la que la mayoría te asusta.
    En dos días cumplo 40 años, un hijo de 21 y casa propia. Y creo que ya llegó mi momento. Pero como cuesta. A partir de ahora, de esta acampada, comienza la cuenta regresiva. Además del pichazo de piquetes de zancudo, me llevo de este lugar la fecha de nuestro arranque. Hoy decidimos cuando nos vamos.
    Y he de decirte que cada vez que me entra el miedo, porque dudas creo no tener. No dudo que haré el viaje, pero cuando me entra ese miedo hijueputa, te leo. Y no importa, leo la misma entrada varias veces, para encontrar valor y para recordarme que EL MUNDO es mi hogar, y no sólo los 50kms a la redonda mi querido Cartaguito campeón.
    Te deseo lo mejor, y desde aquí te mando un gran abrazo, aún sin conocernos.

  6. Nunca te habia leido, soy salvadoreña y me encanta viajaar, quiero hacerlo sola ppr que considero es importante para el crecimiento personal PERO tambien me muero del miedo, justamente por lo desconocido de un idioma, una ciudad grande, equivocarme de tren.
    Tu post me cayo como anillo al dedo por que tambien quiero mudarme se pais a uno totalmente diferente al mio, espero la proxima parte!!

  7. Me encantó leerte. También he viajado sola por toda Latinoamérica y en diciembre hice mi primer viaje a África, fui sola a Marruecos y creo que fue el viaje de mi vida. Te seguiré la pista.

  8. ¡Qué chiva! Yo nunca he viajado sola, pero necesito hacerlo, y deseo muchísimo hacer este primer viaje a Guatemala. Siento que este país me llama jaja… Gracias por el artículo, es muy motivador, ya quiero leer la segunda parte!!! 😀 … Seguí disfrutando montones de tu hogar, el mundo…
    Pd: Cualquier consejo-info sobre viajar (sola) a Guate es bienvenido 😉

  9. Hola Andrea, súper chiva el artículo, hoy es el primer día que te leo y de verdad me encantó y además me identifiqué, porque ahora en abril será la primera vez que salgo del país y viajo sóla (voy para Perú) y me encuentro emocionada y asus tasa a la vez jjj, pero como dices hay que hacer la tarea!
    Me motivaste, pura vida!

  10. Supongo que estará por amanecer en Berlín. Aquí en San Isidro de Heredia son como las 9 p.m. Me ha encantado su artículo. Lo he disfrutado enormemente. Me identifico mucho con su blog pues hace muchos años también viajé por muchos lados, en algunos sentí mucho miedo y en otros gran seguridad. Después, cuando recordaba aquellos viajes, me reía. De repente leyéndola me encontré su foto en la biblioteca de Celso en Efeso, donde estuve en el 2010. Me emocionó todavía más. Su blog es agua fresca en medio de tanto artículo reciclado y ambiguo. Tiene vida y una subjetividad muy especial. Gracias por compartir sus experiencias.

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