Cosas que se quedaron en el tintero

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El mejor beso No, no fue con vos. Fue con otro. Con otro español. Diay sí, consabida es mi debilidad por los españoles. Es la madrugada, pero el sol se resiste a salir con temprana desgana primaveral. Estamos sentados en el sofá, azul oscuro como el cielo que queda más allá de la ventana. Fumamos pausadamente, sin la prisa de los opiáceos. Aún tenemos en los labios el sabor del vino. Aún tenemos en el cuerpo el calor de la discoteca. Aún tenemos en las manos esa tensión sexual Lee más [...]

Another brick in the wall

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Camino 25 metros. Y me devuelvo 25 metros. Vuelvo a caminar los 25 metros. Y me devuelvo los 25 metros. Y camino de nuevo los 25 metros. Y me devuelvo otra vez los 25 metros. Y va de nuevo... Al menos unas diez veces. Parezco estúpida, pero en realidad soy muy afortunada de poder andar y desandar estos 25 metros. Estúpida es la situación que me hace tan afortunada: miles de personas soñaban hasta el delirio con tener la libertad de caminar estos 25 metros, por casi 30 años. Y hoy, más de Lee más [...]

Vilnius, Lituania: donde nunca había pensado ir…

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Admito mi ignorancia: de los países bálticos yo no tenía ni la más remota idea. A lo sumo, había conocido a un lituano en mi época de Mozambique y tenía un vago conocimiento de que habían pertenecido a la Unión Soviética, pero hasta ahí: se acabó la historia. Nunca se me había pasado por la cabeza visitarlos, ni sabía dónde estaban exactamente ni en qué orden, no me sabía los nombres de las capitales y, para cuando abandono Varsovia, no tengo ni la menor idea de qué se puede visitar Lee más [...]