Madrileando

Standard
Madrid Plaza Mayor
Compartí este post por:

Facebooktwittergoogle_plusmail

Lo dije y lo reitero…Esto de hacer diarios de viaje no es lo mío. Ya el quinto día del fin supremo y heme aquí, anotando hasta ahora…

En fin, ¡Madrid ha estado de coña! Mi reconciliación con la madre patria (después del hurto infame del brasileño de mis sueños por una española hija de su madre) es completa.

El Retiro Madrid

I did it my way. El Retiro, Madrid.

Y es aquí el momento para declarar una vez más que NO tengo bandera. Porque como dirían chespiritamente: no nos hagamos tarugos. Costa Rica un éxito de país verdecitamente ecológico y lo que quieran, pero San José tiene que ser una de las peores ciudades que decoran este mapa mundi del buen Dios.

Decir lo contrario es defender lo indefendible. San José es una ciudad muerta. MUERTA. Y cómo no pensar en ese cadáver maloliente urbano: ¿cuándo hay carros y gente caminando por montones en las aceras, y buses que funcionan a las 3 a.m en pleno centro de la ciudad? ¿Cuándo? Quien haya tenido la experiencia de comerse unas tapas, en un bar minúsculo y atestado de gente, todos de pie tomándose su vino o su “cañita”, escuchando rumba flamenca, con el mercado del Rastro a la par y me venga a decir que es mejor ir a sentarse a una soda ahí, viendo todo el tiempo si entre el gentío que camina por el mercado del Mayoreo aparece una mano con intenciones ladronas, mientras se escucha a Mario McGregor recitar la oda al fútbol de un partido Carmelita-Santos… o sea ¡MAEEEEE!

Bar de tapas Madrid

¡Tapas! Rumba flamenca, tomando el vermut, todos de pie. Prototipo español…

Lo cierto es que ahí sí que habría que organizar algo como un día de “retomemos nuestras calles”. Saldríamos todos los josefinos dignos y honrados (que tengo plena seguridad de que somos la mayoría, por mucho que el viejo del saco de La Extra nos asuste) y tomaríamos los parques de nuevo a altas horas de la noche, usaríamos los buses hasta que saliera el sol y declararíamos que San José es nuestra de nuevo, no del miedo, de los delincuentes y de los periódicos amarillistas.

Qué HERMOSO liberarse del miedo… Porque San José es mía. Es nuestra. Y NO la disfrutamos. Por ejemplo, los parques. Me encanta el parque España y el Morazán y qué más me gustaría que sentarme en una nochecita fría de diciembre simplemente a hablar con un amigo y compartir un cigarrillo, viendo el cielo luego de haber ido a cenar…

¡PERO NO! Esos parques son de una minoría que vive a expensas de los demás. Esos parques son de ellos y después de otra hora, no se puede entrar al menos que uno esté dispuesto a pagar el precio, que se mide en Ipods, celulares o relojes que lleve uno ese día para robarle. Es tan deprimente que la ciudad no sea tuya…

Plaza Mayor Madrid

Plaza Mayor. Madrid.

Pero aquí en Madrid con mucho gusto me la han prestado. Anoche anduve de aquí para allá socializando: me encontré con Miguel, un amigo que tenía 11 años de no ver, y luego fui a casa de unos maes veganos (de eso habrá un próximo capítulo titulado La dimensión vegana, porque fue toda una experiencia dadaísta). Regresé a la casa de Fernando, mi couchsurfer, a las 11.30 p.m., solita, sin miedo, en transporte público… Tenía tanto de no hacer eso sin estar paranoica de leyendas urbanas…

Por eso no me queda más que decir: ¡GRACIAS MADRID! ¡Está de PUTA MADRE!

Quizás también te interese leer:
El Rastro 7 años después 
Couchsurfing: ¿cómo hospedarse gratis y hacer amigos en cualquier país?
Mi novela: Sobre el caballito de madera (Narrativas)
¿Te gusta el caballito? Entonces aquí abajo hay 3 simples maneras de apoyar a que se siga meciendo. Cualquiera de las tres (o las tres) te la agradeceré de por vida:

1. Seguí el caballito por o por

O también:

2. Si te sentís hiper-buena gente el día de hoy y te sobra al menos un único dólar al mes:


¿No sabés cómo usar PayPal? Hacé clic aquí

3. O también:


Facebook Comments
Compartí este post por:

Facebooktwittergoogle_plusmail