Los peores baños del mundo en que haya estado jamás

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¿Alguna vez se han caído dentro de una letrina?

Bueno, yo sí, jajajaja. Y nooooooo les miento si les digo que pude ver mi vida pasar frente a mis ojos mientras caía…

Asumo que el efecto-de-experiencia-cercana-a-la-muerte debió haberse activado ya desde el momento en que entré al habitáculo en cuestión (una letrina en un parque nacional en Mongolia), porque azufre más, azufre menos, así ha de oler el infierno.

Y, en vista de que a como están mis registros actuales yo estoy convencida de que voy pa’ bajo, cuando comencé a ser gravitacionalmente llamada hacia el averno más oscuro, diay, la vara es que estaba convencida de que el punto final de Sobre el caballito se escribiría con un contundente, sonoro y fétido chapuzón de mierda.

Parque Nacional Terelj Mongolia Blog de viajes

Yo, horas antes de la tragedia, sonriendo ingenuamente… Parque Nacional Terelj, Mongolia.

Para mi suerte, logré aferrarme a la vida y solo se me fue una pierna que, para mi doble puntaje de buena fortuna, no llegó a tocar la cúspide fecal que me esperaba allí abajo. Es decir, que fui tan guavera, que la letrina era lo bastante profunda y estaba lo bastante vacía como para que mi pierna no pudiese llegar a sumergirse en ella, y ni siquiera llegué a rozar, con la punta del pie, la subterránea cumbre de mierda.

Es así como claramente sobreviví a la caída de la letrina para venir a contarles el cuento, este y otros de la cripta sanitaria que incluiré en esta escatológica entrada del blog titulada “Los peores baños del mundo en que haya estado jamás”.

Baño en Tagong China Blog de viajes

Ahhh, esos baños en medio de la nada, con montañas de más de 7000 metros al fondo… #ArmasDeDobleFilo
Tagong, Provincia de Sichuan, China.

¿Por qué el tema? Aparte del morbo, obviamente, es porque en este blog quiero darles una experiencia lo más posiblemente realista de lo que significa viajar. Y, si es ese mi objetivo, sería totalmente deshonesto de mi parte hacerles creer que viajar es todo olor de rosas, cuando lo cierto es que la vida mochilera va, frecuentemente, acompañada de una total, absoluta y rotunda falta de glamour. Además, cagar es, de todas maneras, parte de cualquier vida, nómada o sedentaria. ¿O es que a ustedes nunca les ha pasado? 😉

Así que he aquí uno de los episodios más oscuros de este blog, casi tan oscuro como estaba la letrina en aquella noche de verano en Mongolia.

Suficiente preámbulo entonces. ¡Vámonos a la mierda!

5. Carretera Manali-Leh, India: las letrinas en el camino que va desde Manali (un pueblo medio hippy en el norte de la India) hasta Leh, en la región de Cachemira, son el menor de los problemas definitivamente cuando uno decide pasar rebotando por dos días consecutivos dentro de un vehículo por la segunda carretera más alta del mundo, con su punto máximo a 5328 metros sobre el nivel del mar cruzando los Himalayas. Una carretera en que, además, gran parte del camino es ridículamente estrecho entre montañas rocosas y abismos (aunque los camiones indios insisten que es de doble vía) y porque, incluso, hay partes en que ni se sabe si hay camino o no, entre rocas, ríos y cabras que nadie sabe de dónde putas salieron.

Por lo tanto, el utilizar una letrina a la que le falta una pared en el medio de la nada es, como les digo, el menor de los problemas. Además puede uno disfrutar, mientras la utiliza, de esta vista:

Manali Leh Highway India

La mejor vista para ir al baño… ¡por algo falta una pared! Manali Leh Highway, India.

Correcto: el baño que ocupa la posición 5 en este conteo es, irónicamente, uno de los que mejores panoramas ha de ofrecer en el planeta Tierra (o bueno, si es que seguimos dentro del mismo planeta, porque el paisaje del norte de la India es de lo más cercano a ir a la luna que haya visto yo en mi vida).

4. Lago Inle, Myanmar: dicen que el lago Inle es la “Venecia asiática” pero yo sostengo, desde una postura más objetiva y menos eurocentrista, que Venecia debería llamarse más bien el “Inle europeo”. Porque al chile: cualquier cosa que se haga en el lago Inle está directa, estrecha e íntimamente relacionada con el lago Inle en cuestión, el segundo más grande de Myanmar.

Lago Inle Myanmar

No. No es una ciudad inundada. Así vive la gente en el lago Inle, Myanmar.

Es por ello que este baño ocupa el puesto número cuatro en nuestro conteo: erigido precariamente sobre pilares de madera clavados en el lago Inle, el inodoro acá no es nada más que un simple agujero que, por supuesto, va a dar directamente al lago Inle, donde tan solo unos metros más allá, la gente se baña en el lago Inle, bebe agua del lago Inle y, por supuesto, vive en el lago Inle porque, como les digo, cualquier cosa que se haga en el lago Inle está directa, estrecha e íntimamente relacionada con el lago Inle.

¿Ven la calamidad higiénica de la cuestión cuando todo, todo, TODO absolutamente TODO se hace dentro del lago Inle?

Baño lago Inle Myanmar

Sí: todo directo y sin escalas para el lago Inle. Myanmar.

3. Parque Nacional Gorkhi-Terelj, Mongolia:

No, not that toilette! –me dice un sonriente mongol, mientras yo me aventuro a ingresar a una precaria cabina, camuflada entre ese paisaje monótonamente verde que lleva por nombre Mongolia y que ha de ser, al chile, el lugar con mayores reservas de clorofila sobre la faz de la Tierra.

And why not? –pregunto yo, que ando bastante urgida justo en este preciso momento en que, aparentemente, se ocupa pasaporte para algo que nos debería unir a todos por igual como seres humanos.

Mongol, Mongol toilette! –repite nuevamente el sonriente mongol.

Yo, que vivo y moriré convencida de que todos somos iguales, en especial en cuanto a mierda se refiere, me considero en igualdad de condiciones, por lo tanto, como para ir al mismo tipo de baño donde va cualquiera de los casi 3 millones habitantes del país menos densamente poblado del planeta. O sea, no soy superior ni inferior, soy una más de ustedes, tal y como Genghis Khan lo hubiera querido…

Baño en Mongolia

Baño en el medio de la nada… Bueno, es que en Mongolia prácticamente cualquier cosa está en medio de la NADA. 😛

Hasta que entro a ese baño y mae… Si estamos en el país menos densamente poblado del mundo, de manera inversamente proporcional sus inodoros son los más densamente poblados por moscas del mundo. ¡Qué mosquero! Hay, en torno mío, fácilmente unas 200 moscas, cuyo zumbido resulta tan atronador, que ni los ejércitos del antiguo imperio mongol debieron de haber sido capaces de haber hecho tanto escándalo durante sus conquistas por Asia central.

Por ello, mi recomendación: cuando un mongol les diga a ustedes que un baño es mongol, y el mae sonríe, no es por colocarse él en un estrato superior o querer colocarte a vos, como extranjero, en un estrato aun más superior. No es cuestión de pasaportes, ni de nacionalidades, ni de que tu caca es mejor que la mía. Es, simplemente, porque el mae está al tanto de que la caída del imperio mongol, el segundo más grande de la historia de la humanidad (con más de 20 millones de kilómetros cuadrados en algún momento) comenzó a gestarse, justamente, en estos baños.

2. Lago Namtso, Tíbet: el lugar que cuenta con los paisajes más impresionantes que hayan visto mis ojos es, al mismo tiempo, el que muchos consideran como el sitio con los peores baños del orbe por consistencia.

Namtso Lago Tibet

El Tíbet: un lugar que fácilmente se confunde con el cielo, por lo alto y surrealistamente hermoso que es. Lago Namtso, Tíbet.

El Tíbet, efectivamente, podría confundirse con el cielo de no ser por sus baños infernales. Por lo tanto, para evitar semejante yerro cósmico, asumo que sus habitantes prefieren vivir en el apocalipsis higiénico solo para recordarnos que no estamos en el Nirvana, sino que nos faltan varias reencarnaciones de comer mierda en este mundo para llegar hasta ahí.

Aparte, los baños en el Tíbet suelen tener la peculiaridad de contar con solo el 50% de sus paredes y carecer totalmente de techo. Aparentemente, en esta región del mundo (norte de lndia, Nepal, Tíbet) les cuadra la cagada panorámica, por lo que es extremadamente común que baste tan solo un cuadrilátero de paredes hasta la altura de la cintura para proteger la intimidad de la defecación…

Tibetan toilet

Hasta acá llegan las paredes de muchos baños en el Tíbet. Lago Namtso.

Baño Tibet

De manera que mientas uno está en lo suyo puede entretenerse con la vida que sigue su curso en los alrededores. Lago Namtso, Tíbet.

¿O quién dijo “intimidad”? Muchas veces los baños en el Tíbet están también diseñados para ser utilizados de dos en dos.

Al fin y al cabo, todos somos uno con el universo….

Los peores baños del mundo

Nada une más a las almas en su camino a la iluminación como cagar juntas. Lago Namtso, Tíbet.

1. Larung Gar, provincia de Sichuan, China: cualquiera que ose visitar el país más poblado del planeta velozmente comprenderá que, aquí, no solo es también la nación en la Tierra donde más se ha de cagar, sino que, paralelamente, ha de ser el sitio donde más personas deben acuclillarse por segundo gracias a sus célebres squat toillete orientales.

Baño chino

El legendario inodoro chino. Provincia de Guangdong, China.

Así es: los chinos, así como algunas otras nacionalidades asiáticas, encuentran que la mejor manera de ir al baño es agachándose. De hecho, es frecuente encontrar este tipo de rótulo en algunos interiores designados para turistas, con el fin de instruir al chino promedio en las artes del inodoro occidental:

Instrucciones baño China

En fin, volviendo al tema oriental de marras, yo me atrevería a decir que un chino estándar pasa más tiempo acuclillado que de pie, porque para ellos ir al baño no es solo una cuestión fisiológica, sino que constituye un momento para socializar y forjar lazos: muchísimos baños chinos consisten en una zanja dentro de la cual, de manera proletariamente colectiva, cada quien hace su aporte, sin distinción de clases, tal y como Mao lo hubiese querido.

En la foto, como podemos observar, hay una zanja prolongada y comunal. Sin distinción de clases. China.

Lo que a mí en particular me sorprende, y es por eso que China se alza en este… este…. cuestionablemente honroso podio, es que mientras se acuclillan todos en una zanja, uno al lado del otro, a veces con paredes y a veces no (ah, la magia de la colectividad comunista…) será frecuente observar a los chinos revisando sus teléfonos celulares, de manera que pueden quedarse minutos y minutos y minutos ahí, acuclillados, en total y absoluto distanciamiento del escatológico entorno que los rodea, ajenos a los hedores que incluso pueden sacarte las lágrimas, a las moscas, al ambiente decadente… El posmodernismo en una de sus peores expresiones, sin lugar a dudas.

Es por ello que quizás solo en China sea posible que dos personas hayan perdido la vida al saltar a una letrina para rescatar un teléfono celular y ahogarse después de desmayarse con el olor, a pesar de que la mierda solo les llegaba hasta la rodilla. O sea, IMAGÍNENSE EL NIVEL.

Dentro del extensísimo marco de baños chinos, el trofeo al peor de todos se lo lleva la letrina colectiva en Larung Gar, la escuela budista más grande del mundo, ubicada en la provincia de Sichuan.

Comienzo a darme cuenta de que, cuanto más maravilloso y espiritual suele ser un lugar, más deplorables son sus baños, como un drástico recordatorio de que nos falta muuuucho, pero muuuucho para ascender al paraíso.

 Larung Gar Andrea Aguilar-Calderón

Yo, en Larung Gar, la escuela budista más grande del mundo. Uno de los lugares más impresionantes en que haya estado… en todo sentido. Provincia de Sichuan, China.

Verdaderos cráteres de excremento, tan gigantescos como para que muchos de sus más de 40 mil habitantes los puedan usar a la vez, las letrinas de esta espiritual locación consisten en una precaria tabla que atraviesa un abismo lleno de mierda. NADA MÁS.

Correcto. Como lo leyeron, pero, si no me creyeron a la primera, lo repito: las letrinas de Larung Gar son como una pesadilla circense. Consisten en un hueco gigantesco, de unos 10 metros de diámetro, y varios insospechados metro de profundidad, en que uno debe simplemente caminar sobre una tabla que atraviesa el cráter de lado a lado haciendo equilibrio CUIDADOSAMENTE y acuclillarse, con el riesgo de que, al menor y funesto desliz, pueda uno caer hacia la fosa más profunda para volver a comenzar con las reencarnaciones desde cero.

Un irrebatible recordatorio para que tengamos presente que, al fin y al cabo, polvo somos y en polvo nos volveremos a convertir (por no decir otra cosa).

He aquí, por lo tanto, mi top 5 de los peores baños del mundo. ¿La parte positiva? Que ahora, cada vez que llego a un interior y nadie ha tirado de la cadena, no hay papel higiénico o no hay dónde guindar el bolso, ¿ustedes creen que me hago bolas?

¡Nombres!: yo ahora soy una persona que caga feliz. Así que, aunque siempre hay un lado oscuro en viajar, como todo en esta vida, siempre hay un lado positivamente brillante. ¿Ven? 😉

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