Behind the Scenes: el famoso video para Mariano

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Primero que todo, para aquellos que alabaron mi creatividad en relación con el famoso video en que le declaro mi amor TOTAL, ABSOLUTO Y ROTUNDO a Mariano, debo hacer una aclaración, por mucho que me complazcan sus muestras de admiración, que son como cataplasmas para mi mancillada y solitaria autoestima. Ni modo: debo dejar de lado el crédito, por mucho que yo quiera decir que soy así de original, especial y única en mi especie, porque la verdad no me corresponde, no poseo la marca registrada de la idea.

En realidad, la brillante cuna de un video de esta índole se encuentra en Polonia (sí, irónicamente en Polonia) donde un mae decididó reclutar a diferentes personas alrededor del mundo para que le desearan feliz cumpleaños a su novia. Y, como suele suceder con las buenas ideas, ésta cada día encuentra más adeptos, románticos incurables como yo, que creen aún en las historias de amor imposibles que se hacen, mágicamente, posibles. De modo que es, a través de la página web de couchsurfing, que un médico libanés, quien también copió la idea, me contacta mientras estoy en Viena, en casa de Georg, para que haga mi donación de parte de Costa Rica para declararle su amor a una chica también. Me siento privilegiada: ¡qué idea taaaan dulce!

Así que heme ahí, dadaístamente en los viñedos en las afueras de Viena, junto con Georg, mi amigo austriaco del alma, recolectando flores amarillas para formar en gigante la palabra YES y filmar el video en aras de que esta chica libanesa acepte, finalmente, al médico que la ama lo suficiente como para ponerse a contactar gente que ni conoce en el extranjero.

Viñedo Viena Austria

Georg y yo, como parte de la elaboración del video para tan romántica y noble causa.

Mientras coloco las flores y Georg y yo filmamos el video, me siento súper feliz de hacer algo TAN LINDO para alguien que ni conozco, solo porque soy pura vida… Mae, que vieja TAN DICHOSA, yo también quiero alguien que me ame así, con locura, con todas las ganas, con la suficiente fuerza como para gritárselo al mundo y recibir un eco aun más fuerte del resto de la humanidad, un amor tan grande que cruce fronteras, que ni todos los idiomas del mundo sean suficientes para expresarlo, un amor que te haga ir por la calle diciéndoselo a la gente, un amor como el que yo siento por ÉL.

Y es ahí cuando se me ocurre que, tal vez yo no tenga a un hombre que me ame así, pero yo sí amo de esa manera, con esa misma intensidad, con esa misma locura embriagadora … LO AMO A ÉL. Sé que nunca voy a recibir un video así en mi vida, pero yo sí que tengo el amor para hacerlo… Y en compañía de Georg, que me hace creer de nuevo en la bondad de la gente, me siento renovada, más valiente, más energizada, capaz de hacer locuras positivas, capaz de demostrarte lo mucho que te he esperado estos 13 años. Y es que, ¿de cuándo acá me ha temblado a mí la lengua para decirle a un hombre que lo amo? ¿No he sido siempre sincera y directa con mis sentimientos casi desde que tengo memoria, desde que lloriqueé hasta que me pasaron en el kinder al grupo del niño que me gustaba cuando tenía cuatro pinches años?  ¿No he dicho TE AMO con todas las letras y todo el significado que hay detrás siempre que de verdad lo he sentido? Esta idea del video tal vez no sea original mía, pero sí que es “muy yo”. En algunos aspectos, sigo siendo la misma Andrea de 1995 que, enamorada hasta el tuétano de Alberto, le dio un beso delante de todos sus amigos y le regaló una camiseta con 100 piropos diferentes para su cumpleaños. La misma Andrea del 2010, que trabajó como una mula para ahorrar dinero e irse a Brasil detrás del hijo de puta de Thiago, que no se lo merecía, pero bueno… Igual lo hice. La misma Andrea del 2002, que le perdonó a Ricardo las canalladas más innombrables no una, si no dos, tres, cuatro, cinco, seis y hasta las siete bíblicas veces… La misma Andrea de 1999, que buscó con Johnny por medio San José un notario que fuera lo suficientemente barato como para casar a dos carajillos de 18 años… La misma de las cinco estrellas tatuadas en el brazo. ¿Y no le voy a hacer un video así a ÉL????? ¿Y estando en un periodo dadaísta, basado en seguir impulsos, no voy a seguir a mi corazón? Mae, o sea…

Ya sé que no habrá respuesta positiva de su parte. Lo sé desde que me subí en el tren rumbo a MadridTengo consciencia PLENA y ABSOLUTA de que este episodio de nuestra novela, como todos los que he tenido con ÉL, va a tener indefectiblemente el mismo final triste, solitario, a lo Woody Allen… Quizás debería de comenzar a ver más películas de Disney, a ver si de casualidad, por una vez en la vida, se me pega un final feliz. Pero, ¿y qué importa? Dos de mis filosofías básicas: “Es mejor arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo” y “Uno siempre tiene el no ganado, entonces no hay por qué tener miedo de ir en busca del sí”. Y bueno, quiero poder decir, sin mentiras, sin ganas de jugar a ser interesante, sin poses: “Mae, amé tanto a alguien una vez que el mundo lo supo”.

Alicante playa Sobre el caballito Blog de viajes

Él y yo separados. El final a lo Woody Allen.

Así que no hay más qué pensar. En realidad, no lo pensé mucho, yo no tengo tanto cerebro como para pensar mucho las cosas, solo las siento y voy por ellas. De hecho, todas estas reflexiones me tomaron, a lo sumo, media hora, y creo que fue demasiado, porque suelo ser más impulsiva que eso al momento de enamorarme. Sí, es un hecho: le voy a hacer el bendito video a ÉL.

Sólo que yo quiero hacer mi video un poco diferente: no quiero pedirle el favor a desconocidos. Quiero que sean mis amigos los que se lo digan. Porque me conocen (y pueden hacerme buena publicidad, jeje), es gente a la que quiero y con quienes deseo compartir esta aventura youtubesca… Y aparte, tengo amigos en 4 de los 5 continentes, así que seguro que podré sacar una variedad de nacionalidades interesante.

Pongo fecha entonces: 13 de mayo. A dos meses de haberle dicho adiós en la estación del tren. A un mes de nuestra boda facebookiana.  Y justo el día del cumpleaños número 30 de Ricardo y aprovechando que estoy en Polonia para borrar mal karma (me gusta ponerme cabalística y simbólica, más cuando se trata de ÉL). Así que, como muchas veces procedo en mi vida, dicho y hecho: contacto a un selecto grupo de amigos en Facebook y listo: por las próximas tres semanas, estaré recibiendo videos desde América, Europa, África y Asia. Nunca he usado el programa este de Windows para hacer videos, pero por suerte es para dummies y, finalmente, el 12 de mayo, me siento a descifrar los procesos de edición en mi hostal en Cracovia.

Y vean lo que es el amor: tenía la posibilidad de hacer couchsurfing y ahorrarme la plata del hospedaje, pero el mae que me lo ofreció no tenía internet en casa. Así que me quedo en un hostal con wi-fi para poder hacer esto con calma, porque respecto de las compus soy una bestia y sé que me va a tomar mi tiempo la edición. Aparte, ese día no hago nada, lo consagro única y exclusivamente a la elaboración del video. Incluso, decido saltarme las minas de sal de Wieliczka para dedicarme 100% a mi pequeño proyecto personal. Igual, tampoco es tanto el mérito, porque de por sí estoy demasiado cansada para salir: la noche anterior, el mae que dormía en el camarote de arriba mío, ha tenido la brillante y libidinosa idea de meter a una chica al cuarto y, con todo y iPod a todo volumen, me he pasado media noche despierta oyéndolos coger encima mío (ah, la maravilla de los backpackers hostel, donde duermen como 10 en un solo cuarto).

Cracovia Plaza

Cracovia. La escena de esta historia.

Pero no crean que ahí terminan los obstáculos. Noooooo, qué va, a mí en materia amorosa siempre todo se me pone cuesta arriba: justo, JUSTO, pero es que JUSTO en mi cuarto no entra internet, así que debo instalarme en las gradas, donde sí agarro señal, y quedarme sentada en un hijueputa escalón, duro como mi realidad, TODO EL PUTO DÍA mientras bajo todos los videos y los edito. “Do you sleep here?” me dice un mae que me ve siempre sentada en el mismo lugar, cada vez que sube o baja las escaleras. “No, I’m just in love” le respondo, con cara de orto, porque la verdad esto es toda una prueba para mi espalda y para mi paciencia.

Y durante esas horas de aprendizaje tecnológico, edición accidentada y enamoramiento estúpido, en mis hombros se me instalan dos Andreas a cada lado: la inteligente y la tarada. La inteligente me dice: “¿Cuándo PUTAS vas a aprender? Es que, al chile, mae, ¿cuándo, de veras? ¿Que no has aprendido que amar así, a lo bestia, nunca nos ha servido de nada, excepto para herirnos? ¿Que hay que darse a desear? ¿Que a los hombres les gustan las mujeres difíciles, dolor de picha, que joden, que se hacen las inalcanzables? Y es que podríamos tener a otros maes tan fácil… ¿Por qué siempre te encaprichás con el que no vale la pena? Aquí en Europa basta con decir que sos latina y ya tenés candidatos para la cama… No sé por qué putas perder el tiempo en alguien que es una piedra, él ya no es el mismo, no es el “Mariano versión Amelie” que tanto te trajo de cabeza, es otro mae, ni modo, ya ÉL no existe… FACE IT! ¿Y ya viste qué fácil se te hizo ligar en Austria, en Eslovaquia, en la misma España? Maaaae, o sea… Facilito será conseguirse otro, y mejor al rato que sea así, que tampoco Mariano es taaan guapo, ni taaaan simpático, ni taaaan inteligente”. Y la Andrea tarada, del otro lado, me dice: “No importa, mae. Al menos lo intentaste con todas tus fuerzas. Lo pulseaste. Das todo. Y ÉL se lo merece… Siempre lo has querido a tu lado. Desde 1998. Ni siquiera tus otros novios, con quienes estabas a punto de desfilar hacia el altar, han podido alejarlo de tus pensamientos. Si alguien se merece este esfuerzo, es ÉL. Es el hombre que has anhelado desde que eras una adolescente, desde que eras una veinteañera, y ahora que sos toda una mujer todavía lo seguís queriendo… Si no vas por este, ¿entonces por quién? Tantos hombres que han pasado a tu lado, y ninguno lo has deseado tanto…”.

La verdad es que, a estas alturas, sigo dudando de mis estrategias de conquista. Mi problema, sin duda, es que soy demasiado honesta y no me escondo, no me gusta perder el tiempo en esas mariconadas, en esos jueguitos de conquista que me parecen taaaan ridículos y taaaan inútiles… Y es que uno nunca sabe hasta cuánto va a estar en este planeta. Y siempre que digo esto, todo el mundo me sale con la típica frase: “Sí, uno nunca sabe, un carro podría atropellarme saliendo de acá”, pero creo que en el fondo no se lo creen realmente, porque siempre viven posponiendo todo, poniendo excusas, no se ponen las pilas, no viven si no hipotéticamente y eso me parece TAN GRAVE… Yo, francamente, ME LO CREO. Yo SÍ CREO que un carro va a atropellarme a la salida de este hostal. Y por eso no me guardo nada, lo que siento lo digo, porque después… Qué horrible debe ser quedarse con la sensación de que esa persona nunca supo lo que la amabas. Y es que amar no tiene nada de malo. Es algo tan tuanis… ¿Por qué perder el tiempo jugando hard to get entonces? La vida es taaaan corta, mae, taaan corta…

Así que hago un trato conmigo misma: no importa qué tan cuadrado tenga el culo de estar sentada en esta grada, no importa que este mae me vaya a decir que no otra vez, no importa que tan patética me vea: lo voy a intentar una vez más. Una vez más. Me he prometido a mí misma no volver a buscarlo, no volver a recorrer un solo metro por él, pero al menos, esto es algo que puedo hacer a la distancia. Y si él no lo aprecia, lo digo SINCERAMENTE, desde el cerebro, directo y sin escalas, para la lengua y para estos dedos que teclean, LO DIGO DE TODO CORAZON: LO SIENTO POR ÉL. Porque se pierde a la mujer de su vida…

Video en YouTube

El famoso video en YouTube.

Finalmente, alrededor de las 11 p.m., termino la edición del video y comienzo a subirlo a YouTube. Nunca en mi vida he subido un video a YouTube y no sabía que se tardaba tanto… La puta que lo parió, ¡me estoy quedando sin batería! No sé si se me va a apagar la compu antes de que logre subirlo todo. Y no puedo recargarla porque en esta escalera no hay un puto tomacorriente. Y no puedo subir a mi cuarto, porque ahí no tengo señal. Qué mierda… Y estoy tan cansada y la espalda me duele taaaaanto… Y quiero que él lo reciba el 13, ese bendito 13 que juega un papel tan importante en el simbolismo de esta novela. Y mientras el video va por 63%, sigo pensando en lo idiota que soy, pero en lo romántica y valiosamente estúpida que soy… Este es mi último intento… El último.

Y como todo con ÉL es una novela, justo cuando me queda como un 3% de la batería, poco después de la medianoche del 13 de mayo del 2011, se termina de subir el video. Se lo mando y, con la espalda hecha mierda y la satisfacción del deber cumplido, me voy a dormir a mi cuarto. Con el poquito de carga que me queda en la laptop, me acuesto en mi cama (por suerte el mae que tuvo tan excelentes momentos anoche se ha ido con su nueva chica a otro hostel) y…. ¡momento! Justo ahora me entra señal de internet por completo desde acá. FUCK!!!!!!!!!!!! Seguro lo han arreglado en el transcurso del día y yo como tarada, como la ENORME TARADA QUE SOY, todo el día sentada en la escalera, cuando he podido hacer esto cómodamente sentada desde mi cama. Bueno, ya qué…

Y a dos meses del episodio, tal y como lo predije, el resultado fue el esperado: el video recibió un gracias por parte de ÉL, un gracias de alguna forma lindo y sentido, un mensajito en Facebook de mediana duración, un párrafo, más o menos,  pero eso fue todo. Tal y como lo predije. Qué aburrido que la vida siempre sea como sabés que va a ser: siempre un final predecible, siempre el final ahuevado, siempre sin un final feliz en todo caso… Pero bueno, al menos lo intenté.

Alejarse parque Alicante

Me alejo de vos. (Foto tomada por ÉL, de hecho).

Ahora, sólo me queda tratar de olvidarte… No quiero olvidarte, pero no te merecés otra cosa. No sos más de quien me enamoré. Porque el Mariano de quien me enamoré me hacía soñar… Y el que sos ahora sólo me hace darme cuenta de que únicamente existe una realidad plana y desalentadora, que sólo existe la soledad, que sólo cuenta el pasado y no el presente ni el futuro. Hoy por hoy, no te merecés lo que te quiero. Ojalá y algún día pudieras volver a ser el mismo, pero mientras tanto, no te merecés lo que te amo. Y mientras escribo estas líneas, como soy sincera (ya sabés que siempre trato de serlo) una pequeña parte de mí aún guarda la esperanza. Pero supongo que sólo cabe esperar por el final predecible… Qué mierda, ¿verdad? Pero yo ya hice todo lo que pude, te ofrecí un banquete y no tenés hambre, y no te voy a meter la cuchara a la fuerza para que me sigás vomitando encima… Ni modo, macho…

Lo siento, de verdad lo siento…

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2 Comments

  1. Que increíble (el resultado no, era de esperarse) la pasión del hecho y las ¨bolas¨para realizar semejante último esfuerzo… no regrets! Bien por vos

    • No regrets… Correctísimo, Rodolfo. Para mí, todas las maldiciones deberían a comenzar a escribirse con “Y si hubiera…”. Así que prefiero haberme sacado todo de adentro para poder marcharme en paz. De este video, hace unos años. Así que son ya unos años de tener la consciencia tranquila, que vale montones la pena. 🙂 Gracias por tu comentario. por cierto. Me puso de excelente humor. 🙂

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