Entonces, queridísimos lectores… ¿en qué nos habíamos quedado?

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Ah sí: en que nací un 16 de enero de 1981 y 26 años después, el jueves 13 de septiembre de 2007, un sujeto en motocicleta, que irrespetó una señal de alto alrededor de la 1 p.m., en el cruce entre la calle Uruca y la avenida principal de Pavas al oeste de la ciudad de San José (o, como daríamos la dirección en Costa Rica, en la esquina 100 metros al este del Pollo Cervecero) me cambió la vida. Yo nunca lo llegué a conocer. Ni sé cómo se llama. Es más, yo ni siquiera estaba ahí: en Lee más [...]

Epílogo Blog Sobre el caballito de madera

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13 de marzo. No me lo he propuesto, de verdad que no lo he hecho con alevosía, premeditación o cualquiera de esos términos que hacen más culpables a los pecadores. Si acaso sea esa negligencia que ocasiona no pensarte y tropezarme de nuevo con vos. Es 13 de marzo de 2013 y estoy empacando para irme a Europa. Es 13 de marzo y han pasado exactamente dos años desde que nos despedimos. Es 13 de marzo y es mi última noche en Costa Rica. Es 13 de marzo y mañana voy a cruzar el océano otra vez. Lee más [...]

Y cuando renunció Berlusconi…

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Desde una habitación vacía por el frío del hostal, escucho que Berlusconi ha presentado su dimisión. Es el 12 de noviembre de 2011. Este mismo día, al caer el sol, me marcho yo de Italia. Tal parece que nos vamos juntos, entonces. Empaco mis últimas pertenencias, mientras dejo otras que no me interesa conservar, como las Converse azules ya gastadas, como el jeans de mercado de ropa de segunda mano que solo costó tres euros, como la suéter que usé para salir a correr desde que empezó Lee más [...]

Stonehenge: por qué deberías ir aunque te digan que no vale la pena

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Ese día descubrí que era bruta. Brutísima. Imbécilmente bruta. Estúpidamente bruta. Mentecatamente bruta. En fin, valga decir que, junto con el día en que me compré unas botas góticas de plataforma indomable por la módica suma de 100 dólares, y aquel en que decidí matar con una escoba a una mosca posada en una lámpara, este día quedará escrito, definitivamente, en los anales de mis momentos intelectuales más oscuros. Sentada junto a la ventana, desde la cual con toda claridad he Lee más [...]

Cosas que se quedaron en el tintero

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El mejor beso No, no fue con vos. Fue con otro. Con otro español. Diay sí, consabida es mi debilidad por los españoles. Es la madrugada, pero el sol se resiste a salir con temprana desgana primaveral. Estamos sentados en el sofá, azul oscuro como el cielo que queda más allá de la ventana. Fumamos pausadamente, sin la prisa de los opiáceos. Aún tenemos en los labios el sabor del vino. Aún tenemos en el cuerpo el calor de la discoteca. Aún tenemos en las manos esa tensión sexual Lee más [...]