Nunca saber dónde podés terminar… o empezar

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Muévete y el camino aparecerá -Proverbio Zen Queridísimos lectores: El caballito ha estado bastante quieto, empolvándose en el rincón. Ese, de todas maneras, suele ser el destino de los juguetes de antaño, de esos que ya no se usan porque las responsabilidades de gente grande los fueron relegando a la esquina de las cosas que siempre pueden esperar o que, por obsoletas (como suelen ser los caballitos de madera) se dejan de usar. Así que volverme a subir al caballito y escribir Lee más [...]

Dolor y dinero

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2.37 a.m. A mi lado, Alma, una perra de distinguido estrato social germano, duerme bajo el edredón. De vez en cuando se levanta y me mira con aire de superioridad; pienso que en otra vida debió haber sido una dama antigua de orgulloso linaje y que en esta reencarnación canina se lo sigue creyendo, en vista de su pésima relación con los otros huéspedes del hotel y por la manera en ángulo de 90 superiores grados en que me observa. Intuyo que sabe que soy una proletaria del siglo XXI, que Lee más [...]

Perrológica

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(Siete buenas razones para irse a vivir con hordas de perros en el medio de la nada en la campiña alemana). 1. Arbeit! ¡Brete! Algo que mucha gente no parece entender todavía es que, cuando viajo, no estoy todo el tiempo de vacaciones o turisteando por ahí. No entiendo qué los hace pensar eso de forma tan entusiasta e ingenuamente positiva: como dato curioso personal, en 11 años de haber ingresado al mercado laboral NUNCA me han pagado ni siquiera el salario mínimo establecido por ley. Lee más [...]

De cómo aprendí a hablar alemán

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Me gusta el alemán. Sí, ya sé: es raro. Me excita más escuchar a un hombre alemán decir algo tan random como Einunddreißig que a un italiano susurrarme al oído Ciao bella. Me encanta ver esas palabras kilométricas, como si no hubiera suficientes letras para expresar todo lo que uno lleva adentro. Prefiero escuchar esos sonidos fuertes, como una galleta dura que cuesta partir con los dientes, que la miel del portugués brasileño, ese que empalaga, pero que todos adoran. Con el tiempo, Lee más [...]

Another brick in the wall

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Camino 25 metros. Y me devuelvo 25 metros. Vuelvo a caminar los 25 metros. Y me devuelvo los 25 metros. Y camino de nuevo los 25 metros. Y me devuelvo otra vez los 25 metros. Y va de nuevo... Al menos unas diez veces. Parezco estúpida, pero en realidad soy muy afortunada de poder andar y desandar estos 25 metros. Estúpida es la situación que me hace tan afortunada: miles de personas soñaban hasta el delirio con tener la libertad de caminar estos 25 metros, por casi 30 años. Y hoy, más de Lee más [...]