Cosas que se te sorprenderán en Petra

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Monasterio Petra
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“Una maravilla celosamente guardada por el sol del este. Una ciudad rosada tan antigua como el tiempo”.

Ya sé, ya sé que Raymundo y todo el mundo comienza o termina sus escritos sobre Petra con este extracto del poema Petra de John William Burgon, un inglés del siglo XIX que escribió esta vara cuando ni siquiera había ido a la ciudad en cuestión. Pero es que, sinceramente, a mí me parecen unas palabras taaaaan hermosas y taaaan ideales para describir Petra que diay, esta vez me vale caer en el lugar común. No me interesa necesariamente ser siempre “original” (como si existiera tal cosa), sino expresar lo que siento y Petra es, justamente, eso: una ciudad tan antigua como el tiempo.

Petra

Una ciudad tan antigua como el tiempo. Petra, Jordania.

En todo caso, más allá de poéticas palabras, lo cierto es que Petra no podría pasar indiferente ante mis ojos que la han visto y que son los mismos que me ayudan a escribir este blog, como no ha pasado indiferente ante todos aquellos ojos humanos que la han visto por más de dos milenios. Porque en eso reside gran parte de la esencia de la inmortalidad de Petra: en lo que otros viajeros admirados han contado sobre ella.

He aquí, por lo tanto, algunos de los rasgos de esta ciudad que, al menos en mi caso, me llamaron poderosamente la atención y que me acompañarán hasta que mi propia vida llegue a ocultarse celosamente por el ocaso de la muerte.

Tumbas Petra Blog de viajes

En una ciudad que permanecerá en los ojos de quienes la miren hasta el momento en que los cierren para siempre. Petra, Jordania.

1. La dramática entrada de Petra.

Cuando este planeta parió a Petra, quiso dejar como constancia, ya desde la pura entrada, lo magnífica que llegaría a ser. Y como tal parece que la erosión por agua que caracteriza a los cañones era muy lenta para el dramatismo de Petra, para construir su entrada, la tierra mandó terremotos lo suficientemente fuertes para abrir una grietota que conformara un cañón de poco más de un kilómetro: el Siq. Por lo tanto, si el Siq se llegase a cerrar, volvería a calzar casi perfectamente.

Siq Petra

Yo, caminando por el Siq. La entrada más IMPRESIONANTE a un lugar que haya visto en mi vida. Petra, Jordania.

De tal modo, la entrada a Petra es surrealista. Al menos, cuando yo entro, siento como que estoy en un sueño en que ando caminando ahí, en plan casual por el desierto, cuando al pasar al lado de una montaña, por pura coincidencia cósmica, se abre de repente, apenas lo suficiente para que yo pueda pasar. Y, conforme yo camino adentrándome más y más en la grieta, más y más me doy cuenta de que estoy viajando no solo en el espacio, sino en el tiempo. Y, después de caminar por minutos que incluso pierden el sentido de minutos, finalmente llega el elemento sorpresa al final de la caminata: el primer vistazo a una ciudad perdida.

Entrada Petra

Esta vara es tan IMPRESIONANTE, que pareciera minuciosamente construida a propósito para que uno se quede boquiabierto desde el primer momento. Por cierto, si se fijan bien, en esta foto se puede ver más claramente como el Siq es una abertura que calza casi perfecto, como un rompecabezas geológico. Petra, Jordania.

No puedo imaginar lo que habrá sentido Johann Ludwig Burckhardt, el explorador suizo que redescubrió Petra en 1812, cuando al chile él sí que iba caminando un día en plan casual por el desierto, se metió por una grieta y se topó al final con esta vara. sorpresa Y es que este puede ser un momento tan mágico que, incluso, a uno le entra miedillo de que, al voltear, la grieta se haya vuelto a cerrar y quede uno atrapado en una dimensión 2000 años atrás. Afortunadamente, siempre puede uno contar con que habrá un grupo de turistas chinos justo en la entrada, quienes con sus selfie sticks, cual varitas mágicas posmodernas, se encargarán de romper el hechizo y  devolverlo a uno al siglo XXI.

Mi consejo es que, para evitar esto, lleguen a Petra en modalidad gallina tan pronto como salga el sol y aún no haya llegado casi nadie.

Turistas entrada Petra

Turistas a la entrada. Expectativa vs. REALIDAD. Petra, Jordania.

2. Petra es gigantesca. O más bien GIGANTESCA.

Probablemente si están leyendo este artículo es porque han visto la prototípica foto del Tesoro, es decir, esta:

Camello Petra

Este camello debe ser el camello más fotografiado a nivel mundial. Prácticamente todo el mundo que va a Petra tiene foto con el hijueputa camello. Debería cobrar carísimo por derechos de imagen el mae. Petra, Jordania.

Sin embargo, Petra es muuuuucho más que la fachada de lo que fue originalmente un mausoleo que sale en una película de Indiana Jones. Petra es GIGANTESCA. Es TODO ESO que ven ahí abajo, hasta donde les alcance la vista… O bueno, no todo: en realidad uno como turista solo ve como un 10%, porque se calcula que el 80% de Petra sigue enterrada (aunque las excavaciones continúan). Terremotos, tormentas de arena y demás la dejaron justamente perdida, como su nombre lo indica, pero el punto es que es gigante. Me imagino algo así como que en 2000 años alguien llegue a las ruinas de Nueva York, por ejemplo. Ese grado de asombro nivel macro.

Lugar alto del sacrificio Petra

Petra vista desde el así llamado “lugar alto para el sacrificio”, cuyo cálido y amistoso nombre al menos remite a la parte positiva de que habrá una buena vista de la ciudad. Petra, Jordania.

Por eso, lo recomendable es tomarse el tiquete de dos días para verla con el detalle que se merece. Hay tiquetes de 1, 2 o 3 días. Tres días es mucho con demasiado quizás, a menos que uno sea historiador. Un solo día a mí me parece posible, pero en modalidad rally-maratónico-theamazingrace. Lo que sí me parece un yerro IMPERDONABLE, así, nivel sacrilegio, es ir a Petra en uno de esos tours de un día desde Amman o, peor aun, desde Israel.

O sea: mercaderes, ¿qué hacéis con Petra??? Yo no sé ustedes, pero yo no paso por Petra cuando cruzo la calle para ir al quiosco donde venden cigarros. Si uno va a invertir energía y dinero para llegar hasta aquí, lo mínimo que uno debe hacer es invertir tiempo para verla, ¿o no? Es una maravilla del mundo, y es un puesto bien ganado, porque es una ciudad que no fue construida con piedra, sino que fue excavada y tallada en piedra, es algo así como una escultura del tamaño de una ciudad, y que ha estado ahí desde antes de que comenzáramos a contar el tiempo como lo hemos hecho por más de veinte siglos. ¿Y va a verla uno en tres horas?  #MeAhuevás.Com

Teatro Petra

El teatro, con capacidad para más de 8000 personas. Un teatro excavado y tallado en piedra. Merece su tiempo. Petra, Jordania.

3. Petra no es rosada. Es multicolor.

Aquí es cuando uno se da cuenta de que este mae, John William Burgon, al chile que no había venido a Petra cuando escribió su famoso poema (aunque sí llegaría a visitarla casi dos décadas más tarde).

Petra de lejos se ve rosada, o más bien se ve de un simbólico color pergamino antiguo, pero conforme uno más y más se acerca, se da cuenta de que las piedras son multicolores. O más bien, psicodélicas. . Mi teoría es que los nabateos fueron los primeros en experimentar con LSD. Al final, uno ni sabe si es el sol que ya le pegó a uno demasiado en la jupa, si uno cruzó un umbral hacia otra dimensión, o si el té que le dio a uno el beduino de la entrada traía algo, pero el punto es que Petra es, fuera de vara, todo un viaje.

Tumba Petra

Yo con la psicodélica tumba de quien aparentemente fue algún hippy nabateo. Petra, Jordania.

4. Petra es un cementerio gigante.

Ya que hablamos de tumbas (tan bonito tema), algunos historiadores sostienen que, en realidad, los habitantes de Petra no vivían en Petra, sino en un lugar cercano porque la mayoría de los edificios excavados no son casas, sino tumbas. Tal parece que, para los nabateos, los muertos ocupaban más espacio que los vivos por algún motivo.

En ese sentido, el “ve hacia la luz” seguro que también fue una frase acuñada por nabateos como consejo a la hora de morirse, porque muchos de estos fúnebres edificios se encuentran construidos de acuerdo con los movimientos del sol, como equinoccios y solsticios.

Tumba Petra

Que alguien me expliqué con qué fines un pinche muerto ocupa semejante edificación. 😮 Petra, Jordania.

5. Las 800 gradas hacia el monasterio.

Sí, son más de 800 gradas (lo sé porque las conté) las que llevan al monasterio, un chante impresionante encaramado en el cucurucho de una montaña que domina la ciudad. Aquí, los nabateos se encaramaban para realizar sus sacrificios, claramente porque así resultaba accesible para todos.

Petra monasterio

El tan imponente, como fácilmente accesible, monasterio. Petra, Jordania.

Sin embargo, en realidad no es taaaaan agotador subir caminando hasta el monasterio. Hay mucho espacio planito entre series de gradas, por lo que no se hace tan duro como los maes a la entrada le quieren hacer creer a uno, mientras sostienen las bridas de unos pobres burros que con toda certeza inspiraron la frase “trabajar como un burro” (cuántas frases estoy descubriendo yo que probablemente se acuñaron en Petra). Lo cierto es que durante mi ascenso y  mi descenso vi a gente de TODA edad subiendo y bajando, así que no se dejen intimidar por el número 800 y suban al estilo nabateo; es decir, a pata. Al fin y al cabo, al lugar que fueres, haz lo que vieres.

Petra baño

Camino al monasterio, hay baños bastante limpios y probablemente con algunas de las mejores vistas en Oriente Medio. Petra, Jordania.

6. Jack Sparrow tuvo que haber sido inspirado en Petra

Esta es una afirmación mía, jajaja, para agregar una más al estante de varas que, de acuerdo con mis hipótesis precarias de fundamento, vieron la luz del día por estos lares desérticos.

El estilo de Jack Sparrow, el célebre personaje de Piratas del Caribe, tiene lo que para mí, a partir de mi visita a Petra, es un indiscutible aire beduino: barba, bandana amarrada a la cabeza, mirada oscura y penetrante, cabello largo y hecho mierda. Al chile, al menos a mí me llamó poderosamente la atención, desde el primer momento en que entré a Petra, la cantidad de Jacks Sparrows pululando por ahí.

Por lo tanto, mi hipótesis es que el creador de Piratas del Caribe vino a darse una vueltica por Petra, vio a estos maes dando vueltas y ¡pum! creo el personaje sparrowniano.

¿De verdad habré sido creado en Petra?

¿De verdad habré sido creado en Petra?

Lo que sucede es que, tal y como el personaje de ficción, la mayoría de estos maes son unos embaucadores. Te tratan de vender monedas “antiguas”, piedras “preciosas” y “necesarios” viajes en burro, y no son las personas más simpáticas que hayan caminado por las calles de Petra cuando uno cuestiona la autenticidad de alguno de sus negocios (#YoTambiénMePeleéConJackSparrowEnPetra). Mi recomendación es admirarlos de lejitos.

Petra Jack Sparrow

Foto paparazzi de un Jack Sparrow local, que claramente respalda mi hipótesis. Al fondo,  otro Jack Sparrow a lomos de un burro. Petra, Jordania.

7. Petra de noche

Petra de noche es un espectáculo que se presenta los lunes, miércoles y jueves. Consiste en un concierto bastante cuestionable de música beduina y la posibilidad de observar a algunos turistas desprevenidos prenderse fuego con algunas de las 1500 candelas que iluminan el Siq y la plazoleta frente al Tesoro.

Muchos visitantes se quejan de que es caro (US$24), de que es una trampa turística y de que incluso puede ser riesgoso (con todo y candelas, la verdad es que no se ve ni verga mientras uno va caminando y yo, con la nariz fracturada muy recientemente por una puerta que no vi en la penumbra, iba un toque paranoica y medio cagada de miedo).

Coincido en que tienen razón. Petra de noche es una buena idea, pero está ejecutada de una manera bastante pobre, algo así como darle un Stradivarius a alguien que solo se le ocurre tocar Estrellita en Guitar Hero.

Petra de noche

Algunas de la 1500 candelas que iluminan Petra de noche.

Igualmente, yo les recomendaría ir. A veces uno tiene que prestarle menos atención a los distractores molestos que le rodean y prestarle más atención a aquello que hace única una experiencia. Por ejemplo, uno puede concentrarse en los chinos con los selfie sticks a la entrada de Petra, o enfocarse en que uno está frente a un mausoleo tallado en piedra que ya estaba ahí desde antes de que crucificaran a Jesucristo, desde antes de que se inventara la imprenta, desde antes de que se descubriera América, desde antes de la Revolución Francesa, desde antes de las guerras mundiales y, por supuesto, desde antes de que se inventara el selfie stick.

De la misma manera, en Petra de noche uno tiene que prestarle menos atención a la sensación de haber sido estafado, dejar de autoconvencerse de que uno tocaba mejor Caña Dulce cuando estaba en tercer grado que el nulamente virtuoso flautista beduino que se encuentra en el escenario, y dejar de rumiar que del poema en árabe que recitaron uno no entendió ni caca. Más bien, me parece mejor enfocarse en que uno está en Petra de noche, iluminado por las mismas estrellas que guiaron las caravanas en el desierto hace cientos de años; que es un sitio tan, tan antiguo, que su historia cuenta ya casi un millón y una noches; y que de todas las noches que has de vivir, que en tu caso serán miles, al menos una, por lo menos una, la viviste en Petra.

Petra de noche

Petra de noche. Una noche de todas las que han de vivirse.

8. La posibilidad de viajar en el tiempo

Una de las maravillas de viajar, al menos para mí, es como la cotidianeidad de otros seres humanos puede llegar a convertirse en algo tan fascinantemente extraordinario.

Estoy plenamente convencida de que, para la abrumadora mayoría de quienes leen este blog, no será rutinario ver un camello, conversar con guardias usando turbantes, o estar súbitamente rodeados entre cabras voluminosamente capilares pegando brincos en cuevas milenarias. Mientras que para quienes han crecido en esta región de Wadi Musa (el “valle de Moisés” por la traducción) todo esto podría parecer aburridamente normal, para uno es hermosamente insólito.

Burro y beduino Petra

Un mae bajando con un burro por un lugar que JAMÁS consideré que fuera posible. #YoTampocoSabíaQueLosBurrosFueranTanÁgiles. Petra, Jordania.

Guardias Jordania Petra

Un guardia jordano acomodándole al otro el turbante antes de empezar el día. #ExtraordinariaCotidianeidadJordana. Petra, Jordania.

Para mí, esta rutina extraordinaria resultó tan especial que yo sentí que al chile estaba viajando en el tiempo. Esa es, en última instancia, la magia de Petra para mí, más allá de su valor histórico. El sentir que, por un momento, efectivamente al caminar por esa grieta en la Tierra, logré caminar por una grieta en el tiempo y llegar a un lugar extraordinario, a las primeras y amarillentas páginas de la historia de la humanidad, cuando todo aún estaba por contarse.

Músico beduino Petra

A veces pareciera que dos épocas se traslaparan. Como cuando uno ve a turistas del siglo XXI a la par de un músico beduino tocando como probablemente lo han hecho por siglos. Petra, Jordania.

Selfie turbante Petra

O como cuando uno ve a unos maes usando turbante y túnica como desde hace siglos tomarse un selfie en plena Petra. 🙂

En todo caso, por más que se las describa, van a tener que ir ustedes. Petra es un lugar en que las palabras rebotan como un eco, el cual resuena para que todo aquel que lo escuche vaya hasta ahí y compruebe, por sí mismo, la certeza de que, realmente, existe una maravilla celosamente guardada por el sol del este. Una ciudad tan antigua como el tiempo.

Petra Monasterio

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